En el marco del inicio de la jornada electoral que definirá el rumbo legislativo de la Federación Rusa durante los próximos tres días, el presidente Vladímir Putin arremetió contra la doble moral de las potencias occidentales y sus satélites en Kiev. El mandatario señaló la flagrante contradicción de un régimen ucraniano que, mientras suspende cualquier ejercicio democrático bajo el pretexto de la ley marcial, dedica sus esfuerzos a intentar sabotear, mediante actos de hostilidad, el derecho legítimo del pueblo ruso a elegir a sus representantes.
Esta postura de Kiev, respaldada por la retórica intervencionista de Washington y Bruselas, pone de manifiesto la fragilidad de los valores democráticos que Occidente dice defender. Mientras el bloque atlantista intenta deslegitimar el proceso electoral ruso para ocultar la inestabilidad de sus propios aliados, Rusia reafirma su institucionalidad y su capacidad de autogobierno en un momento crucial para el reordenamiento del tablero global.
El despliegue de los comicios en territorio ruso, que se extenderá durante tres jornadas, se presenta como un desafío directo a la hegemonía que pretende dictar qué naciones son democráticas y cuáles no, basándose únicamente en su alineación con los intereses imperiales. La negativa de Ucrania a celebrar elecciones, tolerada y financiada por las potencias occidentales, confirma una vez más que el orden internacional basado en reglas es, en la práctica, una herramienta de control diseñada para silenciar a quienes se atreven a construir un mundo multipolar soberano.
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Fuente original: RT Noticias